Se presentaron tres iniciativas impulsadas por mujeres que apuestan
por sostener la vida y la economía en el territorio del noroeste salmantino
La Asociación Escuelas Campesinas de Salamanca celebró un
año más este evento anual, consistente en una mesa de iniciativas impulsadas
por mujeres emprendedoras de la zona para luego dar paso a un foro de debate
sobre la sostenibilidad de la vida y la economía en el territorio, a la luz
de las experiencias, reflexiones y propuestas aportadas por las personas
participantes, mayoritariamente mujeres con un recorrido en distintos ámbitos
de la vida y un compromiso de transformación de la realidad rural.
Se presentaron tres iniciativas en la jornada, que en conjunto constituyen una muestra representativa
del emprendimiento femenino que está abriendo nuevos caminos y sembrando
esperanza en un territorio en el que nos cuesta ver oportunidades de futuro:
Marta Cerulla y Sofía Cifuentes expusieron, en primer lugar, su iniciativa, que responde
al nombre elocuente de Facendera Arribes. Son dos jóvenes profesionales
que vienen del campo de la educación social y el trabajo social,
respectivamente, y que, en un momento dado, hará cosa de un año, decidieron
dejar sus anteriores trabajos en entornos más urbanos para embarcarse en el
desarrollo de su propio proyecto en la comarca de Vitigudino. Han optado por
crear una cooperativa de economía social, en consonancia con su
planteamiento de poner a la persona en el centro, desde la cual ofrecen servicios
de intervención sociocomunitaria frente a la despoblación y de
asesoramiento técnico a ayuntamientos, prestan apoyo de orientación laboral a particulares
y empresas, ofrecen formación, diseñan actividades de dinamización del
territorio y están abiertas a atender nuevas demandas que puedan ir surgiendo.
Intervino, en segundo lugar, Marta Ruano, nueva
pobladora igualmente, graduada en Administración y Dirección de Empresas, que
hace diez años, junto a su pareja, enólogo de formación, decidió dejar su
consultoría en Madrid y dar un giro radical a su vida, retornando a las raíces
familiares en Pereña de la Ribera. La motivación por mantener el legado del
viñedo familiar, el empeño por salvar los viñedos viejos y singulares en trance
de desaparición, los llevó a poner en marcha su proyecto emprendedor, que
incluye el cultivo en ecológico del viñedo patrimonial y la elaboración
en su propia bodega de vinos de alta calidad con la denominación de “Al
pie del abismo”, metáfora del paisaje donde se ubican en el impresionante
cañón del Duero.
Cerró el turno de presentaciones Patricia Revesado,
una mujer construida a sí misma que, habiéndose graduado en Historia del Arte
con máster en Gestión del Patrimonio, optó por quedarse en la empresa cárnica
familiar, Embutidos Flores, en la que ha tomado las riendas como gerente
al frente de la misma. Ejemplo de liderazgo femenino en un territorio
donde pesa el conservadurismo y en un sector fuertemente masculinizado,
Patricia defiende con orgullo el proceso de transformación que ha llevado a
cabo en su empresa, asume con naturalidad y madurez la responsabilidad de tener
25 trabajadores a su cargo y manifiesta abiertamente su identificación y
compromiso con el territorio y quienes lo habitan.
En el diálogo abierto tras la escucha de las tres
intervenciones preliminares, surgieron cuestiones de calado para la
reflexión compartida:
Un hecho constatado, que se repite: las dificultades que han tenido que superar todas ellas, las barreras y prejuicios a que siguen enfrentándose las mujeres que arriesgan, que innovan, que lideran procesos de emprendimiento, por el mero hecho de ser mujeres.
A las mujeres se nos sigue identificando con proyectos que tienen que ver con lo social, lo educativo o los cuidados, pero cuesta vernos reflejadas en otro tipo de ámbitos más centrados en lo económico.
Incluso en sectores más feminizados, como por ejemplo las ONG, los jefes o líderes suelen ser hombres.
Una carencia que se detecta es el déficit de asesoramiento a mujeres con inquietudes emprendedoras y con proyectos de emprendimiento en ciernes en el mundo rural. Por ello, reivindicamos un punto permanente de atención y asesoramiento a mujeres emprendedoras en la zona, que ofrezca una atención continuada en el tiempo para asegurar que los procesos de emprendimiento salgan adelante.
Las ayudas y subvenciones muchas veces son insuficientes, o se requiere realizar previamente una inversión para la que no se cuenta con recursos suficientes, o se exigen determinadas condiciones que no pueden cumplirse, o no se sabe cómo acceder a determinadas fuentes de financiación.
En positivo, hay que destacar la importancia de las redes que vamos tejiendo y construyendo, redes que nos ayudan a sostenernos. Las mujeres caminamos de la mano construyendo alternativas para la vida.
Dar visibilidad a las experiencias e iniciativas en marcha nos reafirma en la confianza de que nuestro mundo rural tiene futuro. En nuestros pueblos se están generando alternativas y proyectos ilusionantes, impulsados en muchos casos por mujeres que se sienten tierra, cuidan la vida, construyen sueños y siembran esperanza.






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